PESAR POR EL FALLECIMIENTO DEL PROFESOR ENRIQUE BACIGALUPO

 

La Red de Jueces Penales de la Provincia de Buenos Aires expresa su profundo pesar por el fallecimiento del Profesor Dr. Enrique Bacigalupo, uno de los juristas más eminentes de nuestro tiempo y una figura insoslayable en la evolución del pensamiento penal contemporáneo.

Su partida enluta a la comunidad jurídica iberoamericana. Con ella desaparece no solamente un excepcional profesor, magistrado y autor, sino también un verdadero maestro de generaciones, cuya obra contribuyó decisivamente a renovar las categorías, los problemas y el lenguaje mediante los cuales el Derecho Penal de habla hispana se piensa, se enseña y se aplica.

Nacido en Buenos Aires y formado inicialmente en la Universidad de Buenos Aires, Enrique Bacigalupo desarrolló una trayectoria académica y profesional extraordinaria, proyectada desde la Argentina hacia Alemania, España y numerosos países de América Latina. Su vida intelectual fue, en ese sentido, la expresión de un diálogo permanente entre culturas jurídicas, universidades y tradiciones de pensamiento. Allí donde enseñó, investigó o debatió, dejó una marca profunda, construida a partir del rigor dogmático, la apertura intelectual y una inquebrantable vocación por comprender el Derecho como instrumento destinado a proteger la libertad y la dignidad humana.

Su extensa producción académica constituye un patrimonio fundamental de las ciencias jurídicas. Sus estudios sobre teoría del delito, culpabilidad, autoría y participación, delitos de omisión, Derecho Penal económico, jurisdicción universal y garantías constitucionales enriquecieron decisivamente el debate doctrinario. Pero su legado trasciende la importancia de cada una de sus obras. Bacigalupo encarnó una manera de hacer ciencia jurídica: rigurosa sin ser dogmática, crítica sin renunciar a la construcción sistemática y profundamente consciente de que toda elaboración teórica encuentra su verdadera justificación cuando permite resolver con racionalidad, seguridad y justicia los problemas concretos de las personas.

Esa singular capacidad para vincular teoría y práctica alcanzó una de sus expresiones más relevantes durante su desempeño como magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo de España, función que ejerció entre 1987 y 2011. Desde allí contribuyó a la construcción de una jurisprudencia penal técnicamente exigente y participó en la resolución de asuntos de enorme trascendencia jurídica e institucional. Su labor jurisdiccional demostró que la dogmática penal no constituye un ejercicio abstracto, sino una herramienta indispensable para limitar el poder punitivo, fundamentar racionalmente las decisiones judiciales y preservar las garantías propias de un Estado constitucional de derecho.

Profesor en el sentido más elevado de la palabra, Bacigalupo nunca concibió la enseñanza como una simple transmisión de conocimientos. Enseñar significaba para él promover la reflexión, estimular la controversia y exigir que cada afirmación pudiera sostenerse mediante argumentos. Su prolongada actividad docente, su dirección de seminarios y su presencia constante en universidades y foros académicos de Europa y América lo convirtieron en un referente intelectual y humano para innumerables juristas. Hasta los últimos tiempos mantuvo viva esa vocación, dirigiendo el Seminario de Derecho Penal de la Fundación Ortega-Marañón y ofreciendo generosamente su pensamiento a las nuevas generaciones.

Su condición de jurista hispano-argentino le permitió ocupar un lugar especialmente significativo en la cultura jurídica iberoamericana. Fue un puente entre ambas orillas del Atlántico, un interlocutor privilegiado entre distintas escuelas penales y uno de los grandes protagonistas de la incorporación, reelaboración y desarrollo de la dogmática penal moderna en lengua española. Muchas de las discusiones que hoy forman parte del repertorio habitual de nuestros tribunales, universidades y obras jurídicas llevan, de algún modo, la huella de su pensamiento.

Los grandes maestros no desaparecen con su muerte. Permanecen en las preguntas que enseñaron a formular, en los argumentos que ayudaron a construir, en las decisiones judiciales que iluminaron y en la responsabilidad intelectual que transmitieron a quienes tuvieron el privilegio de escucharlos o estudiar sus obras.

La Red de Jueces Penales de la Provincia de Buenos Aires despide con admiración, gratitud y profundo respeto al Profesor Dr. Enrique Bacigalupo. Acompañamos en este doloroso momento a su familia, a sus discípulos, a sus colegas y a toda la comunidad jurídica internacional.

Su obra seguirá siendo una referencia ineludible. Su magisterio, un compromiso. Su memoria, parte perdurable de la historia del Derecho Penal iberoamericano.