Desfavorable repercusión tuvo un veredicto de no culpabilidad en Azul en un caso de violencia de género

“Me sacó la ropa y me violó. Yo me quise defender, pero él me tenía agarrada del cuello. En un momento era como que no podía respirar ni gritar ni nada”, contó la mujer abusada.

nota de FABIÁN SOTES  del diario El Tiempo de Azul

Se trató de un hecho de violación que fue juzgado días pasados en los Tribunales del Departamento Judicial Azul donde según la víctima había denunciado que su pareja la había violado mientras ambos convivían.
Finalizado el juicio por jurados el jurado popular lo declaró “no culpable”
Según consignan los medios periodísticos diario Tiempo, la denunciante sostiene que tiene miedo y ha sido solicitada una orden de exclusión para que el ex encausado no mantenga de contacto con ella y su familia.
“No es que a esto yo lo estoy inventando. Me revisaron los médicos y después psicólogos, que afirman que estoy mal, que a él le tengo terror. Ahora, para mí, volvió todo para atrás”, afirmó la víctima de un hecho que ya es cosa juzgada.
Todo pasó durante el año 2014 en esta ciudad. Arrancó con un noviazgo que duró unos tres meses. Después, ambos protagonistas de esta historia, un albañil nacido en Cacharí que actualmente tiene 32 años y una joven, ahora de 29 años, se fueron a vivir juntos.
Para ese entonces, ella tenía una pequeña hija producto de una relación anterior con otro hombre. Pero eso no impidió que el cachariense, la joven y su hija comenzaran a vivir todos juntos en una casa que en aquel entonces la mujer ya alquilaba, ubicada en un barrio de esta ciudad.
“Era todo color de rosas”, recordó ella sobre eslas épocas. “Pero cuando me junté, ahí empezó el calvario”, agregó.
La convivencia duró sólo algunos meses. Y hubo un suceso fundamental que rompió ese vínculo para siempre. Una situación que abruptamente trasladó a toda esta historia hacia el ámbito de lo penal. Sobre todo, por lo que pasó el 26 de septiembre de 2014.

“Esa noche fue que me violó. La nena estaba durmiendo. Y gracias a Dios no llegó a ver nada. Estábamos acostados. Hasta ese momento yo tenía relaciones normales con él, como cualquier pareja. Pero esa noche estaba como sacado y me empezó a preguntar quién era el papá de mi hija. Yo le respondí que a él no le interesaba saberlo. Y ahí me empezó a dar trompadas y me rompió la cara. Al rato me agarró y me dijo que me quedara tranquila, que no pasaba nada. Pero después, me sacó la ropa y me violó. Yo me quise defender, pero él me tenía agarrada del cuello. En un momento era como que no podía respirar ni gritar ni nada”.

  Mientras que con su relato revive nuevamente en la entrevista que le da forma a esta nota aquello que le pasó, la joven no puede evitar angustiarse y llorar.

Su testimonio en la Redacción de EL TIEMPO transcurre en presencia de su mamá, la misma mujer a la que, hasta que todo esto ocurrió, ella evitaba contarle lo que en realidad sucedía con ese hombre con el que convivía.

Aquel día en que la joven afirma que fue violada por quien era su pareja, además de accederla carnalmente por la fuerza y sin su consentimiento, mientras lo hacía el hombre no paraba de morder sus cachetes.

Eso quedó documentado a través de diferentes testimonios fotográficos e informes médicos, una vez que el caso fuera denunciado.

Al día siguiente de lo sucedido, los padres -cuando se enteraron por lo que otra hija les contó- fueron a buscar a la joven a esa casa donde convivió con el albañil.

“Gracias a que mi otra hija me avisó, ese día fui a verla y la encontré toda mordida, con la cara llena de moretones. Tres meses estuvo con la cara así, porque esa noche, cuando la violó, también la mordió”, recordó su mamá.

“Yo la encontré golpeada y con toda la cara mordida. A la primera que ella le contó lo que este hombre le había hecho fue a mi ex nuera.. Entonces, con su papá la fuimos a buscar para sacarla de la casa. Juntamos todas sus cosas como si fuéramos gitanos, las metimos en unas frazadas y nos fuimos. Cuando él volvió a la noche a la casa, mi hija ya no estaba”, recordó la mamá de la víctima de este caso.

“Me sacó la ropa y me violó. Yo me quise defender, pero él me tenía agarrada del cuello. En un momento era como que no podía respirar ni gritar ni nada”, contó la mujer abusada. NICOLÁS MURCIA

Cosa juzgada

La denuncia se tradujo en la judicialización de ese hecho. Y la causa penal que se inició quedó radicada en la UFI 6 con sede en los Tribunales de Azul, cuando todavía era titular de esa fiscalía Luis Surget, el hoy juez de Sentencias del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil.

El albañil recién fue detenido en mayo de 2016. Y en marzo del año pasado se formuló la requisitoria de elevación a juicio de esa causa donde figuraba como procesado, ya cuando a cargo de la UFI 6 estaba Guillermo Vaticano.

En aquella requisitoria, al cachariense lo acusaban de “abuso sexual con acceso carnal agravado por el grave daño causado en la salud mental de la víctima”, ilícito que contempla penas que van de ocho a veinte años de prisión.

Desde el martes pasado, el hombre al que le imputaban haber violado a quien era su pareja está en libertad.

Llamado Matías Ezequiel Romero, lo absolvieron doce ciudadanos elegidos por sorteo para intervenir en calidad de jueces en ese proceso, que tuvo como escenario el Palacio de Justicia local.

El debate duró tan sólo un día. Y nunca se sabrá por qué lo declararon “no culpable”, ya que los jueces civiles -a diferencia de los colegiados- no están obligados a fundamentar y a hacer públicas esas decisiones que toman.

Según fuentes ligadas a ese proceso -que se desarrolló a puertas cerradas por el tipo de delito tratado, es decir, sin que la prensa o el público en general pudieran presenciarlo- no tardó demasiado tiempo el jurado en deliberar y pronunciarse a favor de la absolución del imputado.

Esa declaración de no culpabilidad para el hombre se tradujo en que inmediatamente fuera excarcelado, por lo que ahora está nuevamente en libertad.

Diego Prado, defensor Oficial, lo había patrocinado en ese juicio. Y Karina Gennuso, actualmente a cargo de la UFI 6, representó en el debate al Ministerio Público Fiscal.

Mientras que el primero de los funcionarios judiciales referidos había pedido en su alegato al jurado popular que, tal como ocurrió, al hombre lo absolvieran; la fiscal finalmente encuadró el caso bajo la figura penal de un “abuso sexual con acceso carnal” y pidió que lo declararan “culpable”.

De haber prosperado su postura, cesura de juicio mediante eso se hubiera traducido en que después el juez que también intervino en este debate -Martín Céspedes, uno de los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal número 1- le dictara a Romero una pena de entre seis y quince años de prisión.

Pero nada de eso pasó. El hombre salió en libertad y ahora esto ya es cosa juzgada, más allá de que para la joven que afirma que fue violada por el albañil y para su mamá lo que ese jurado resolvió no haya estado ni cerca de haber sido justo.

“Lo que pasó, este desenlace en el juicio, la verdad que no lo esperábamos. Todo demostraba que él tenía que seguir preso”, reflexionó la madre de la joven, todavía sin entender qué fue lo que hizo que esos civiles no creyeran en la versión de su hija.

“Yo me pregunto si estas personas no tienen hijos o nietos. No sé qué pensaron. No sé si estaban cansados de tantas horas de juicio o si se querían lavar las manos. La verdad que no lo sé”, agregó la joven que figuraba como víctima en esa causa penal que ahora quedó en la nada.

Al aludir a ese jurado popular, su madre sostuvo: “A mí me gustaría preguntarles a todos ellos qué sintieron al momento de declararlo no culpable”.

“Acá no se hizo justicia”, afirmó también la mujer. “Fueron personas que no son abogados ni jueces ni nada las que decidieron esto. Es gente como nosotros. Yo pienso que no les corrió sangre por las venas en ese momento. Había mucha gente en el jurado que son padres o abuelos. Y fue como que no se pusieron en el lugar de mi hija”.

Después, sentenció: “Si lamentablemente esto sigue así, vamos a tener a un montón de violadores afuera, en la calle. Nadie va a tener justicia ni paz ni nada. Ahora yo tengo miedo. Por mi hija y por mi nieta. Y no puedo concebir que este hombre esté en la calle. Y ya nos dijeron que no se puede hacer nada. Se terminó y se terminó”.

“Una pesadilla”

Todo esto que la joven contó durante la entrevista con EL TIEMPO lo señaló también cuando el martes que pasó se convirtió en la primera en declarar en ese debate donde a su ex pareja lo absolvieron.

Peritos psicólogos y psiquiatras que la entrevistaron durante la instrucción de esta causa penal habían aconsejado que si ella tenía que declarar en el juicio no lo hiciera en presencia del albañil. Un hombre al que todavía hoy, y sabiendo que nuevamente está libre, la joven admitió que le sigue teniendo miedo.

De esa manera, el martes pasado el imputado y finalmente declarado “no culpable” por los ciudadanos que lo juzgaron fue retirado del recinto mientras su ex concubina brindaba su testimonio sobre lo que pasó, dichos que después estuvieron respaldado por otras versiones. No sólo de familiares y personas de su entorno, sino también de profesionales convocados para intervenir mientras ese sumario penal se sustanciaba.

Al respecto, un informe médico constató todas las lesiones que la mujer dijo haber sufrido. Y los psicólogos y psiquiatras de la Asesoría Pericial Departamental definieron al estado de la joven como “traumático” después de lo que le pasó, expresado en ella a través de “pesadillas, imágenes intrusivas, estados de alerta, sentimientos de temor y de desconfianza”.

Características todas que en su momento limitaban su “desenvolvimiento social” y que ahora nuevamente parecen estar latentes en la mujer, tras el desenlace de este juicio.

En ese sentido, después de que dejó esa casa donde convivió con el albañil, la joven contó que estuvo “encerrada unos cuatro meses”.

“No salía a la calle y me pusieron custodia. A la nena no le pude festejar ni el cumpleaños. No la mandaba al jardín ni nada”.

“Yo me acuerdo -agregó su mamá- que la tuve como veinte días guardada. Mi hija no podía salir ni a la calle porque él, cuando se enteró que se había ido de la casa y que lo denunciamos, la buscaba por cielo y tierra”.

“Los primeros meses fueron como una pesadilla. Es lo mismo que me pasa ahora, que cierro los ojos y lo veo de nuevo a él”, reconoce la joven que ahora está otra vez en pareja, con un hombre con el que tuvo un nene que actualmente tiene poco más de un año de vida.

“No es que a esto yo lo estoy inventando. Me revisaron los médicos y después psicólogos, que afirman que estoy mal, que a él le tengo terror. Ahora, para mí, volvió todo para atrás”, dijo también con relación a lo que actualmente está siendo su vida tras el desenlace del juicio llevado a cabo el martes último.

Para ella ahora es una incógnita “qué puede hacer él, que está nuevamente en libertad. Yo no creo que porque haya estado en la cárcel ahora no va a hacerme nada”.

Finalmente, reconoció: “Ahora tengo que arrancar de nuevo con tratamiento porque siento que me estoy volviendo loca. Ni siquiera puedo dormir. Yo quiero que se haga justicia, que él esté en la cárcel. Tengo miedo que me pueda matar a la nena…”.

El dato

Tanto la joven como su mamá fueron coincidentes en destacar y agradecer el apoyo que les fuera brindado durante toda la instrucción de esta causa penal hasta el juicio por parte de diferentes autoridades judiciales. En ese contexto, reconocieron la labor de la fiscal Karina Gennuso en el debate y de los demás funcionarios de la UFI 6. Del mismo modo, mencionaron lo realizado por Sergio Hernández y su equipo de colaboradores desde el Centro de Asistencia a la Víctima. Y también la joven agradeció lo hecho por el personal médico que la ha estado atendiendo.

“CON ÉL VIVÍA CON MIEDO”

Lejos de ser considerada una persona inimputable, las pericias que en su momento le hicieron al albañil Matías Ezequiel Romero lo ubicaron como alguien “con tendencia a la impulsividad”, de “rasgos egocéntricos” y proclive a cosificar a las mujeres.

Esos conceptos claramente pueden advertirse en otros aspectos de la relación mantenida por los protagonistas de esta historia, un vínculo a través del cual la joven contó que comenzó a ser agredida de diferentes maneras ni bien ambos comenzaron a convivir.

“Él no es una persona que está loca. Es un psicópata y sabe lo que hace”, refirió la joven sobre la personalidad de ese hombre con el que llegó a convivir algunos meses.

“Ni bien empezamos a vivir juntos comenzó con los enojos. Rompía todo y me pegaba. Una vez me cortó con un cuchillo y otra me quemó un brazo con un cigarrillo. Y después fue cuando me violó”, afirmó.

De esa convivencia había transcurrido sólo un mes “cuando lo primero que me hizo fue cortarme con un cuchillo. Me cortó acá en el pecho y en uno de los brazos. Lo hizo porque decía que yo no le iba a cagar la vida. Empezaba a golpearme y me amenazaba. Me decía que no lo denunciara porque si lo hacía él iba a prender fuego a mi nena. Gracias a Dios nunca le hizo nada, aunque yo busqué siempre por todos lados que no se acercara a ella”.

“Yo todo esto no se lo podía contar a nadie”, recordó. Y su madre agregó que en ese tiempo, cada vez que quería ir a visitarla, “mi hija me decía que no iba a estar o me ponía otra excusa para que yo no fuera”.

“Pero un día me nieta me dijo: ‘Matías le pega a mamá’. Y cuando yo le preguntaba a mi hija, ella me decía que eso no era cierto, que era jugando que lo hacia. Me lo negaba”.

“Con él vivía con miedo. No podía hablar. Con mi familia sólo hablaba por teléfono pero no contaba nada. Él me daba piñas por cualquier cosa. Me decía que era una hija de puta, una atorranta de mierda y que era la peor mugre en la tierra”, contó la joven.

Dos días después a que se conociera el desenlace de este juicio, teniendo en cuenta que el hombre que estaba preso fue declarado “no culpable” y recuperó inmediatamente la libertad, desde el Centro de Asistencia a la Víctima que depende de la Fiscalía General departamental fue solicitada una medida cautelar para evitar que pueda mantener contacto nuevamente con esa joven que afirma que él la violó.

Esa solicitud incluye que al albañil se le imponga una orden judicial que le impida acercarse a la joven que afirma ser víctima de este caso de violencia de género, una prohibición que también se pidió se haga extensiva a los demás integrantes de la familia de la mujer.

Se aguarda que mañana esa prohibición de acercamiento ya sea ordenada por parte del juez que tenga que intervenir para resolver sobre esa solicitud presentada el jueves que pasó.”

Diario “El Tiempo” de Azul

En mayo 28th, 2018, publicado en: Jurisprudencia, Novedades, Publicaciones por

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